
26 May 2003
CRECE EL MERCADO DE PRODUCTOS RESISTENTES A LOS MICROBIOS. LLEGA UN CAUCHO ANTIMICROBIANO SEGURO EN RESPUESTA A IMPORTANTES NECESIDADES INDUSTRIALES
MILÁN – (7 de mayo de 2003) – El mundo que nos rodea está atestado de organismos microscópicos como bacterias, hongos y levaduras. De hecho, los científicos dicen que la vida tal como la conocemos sería imposible sin microbios. Algunos microorganismos son muy beneficiosos para los humanos pues nos ayudan a digerir los alimentos y a descomponer nuestros desechos y juegan un papel clave en la producción de alimentos fermentados como la cerveza, el vino, el queso, el yogurt, el vinagre y el seitan. Sin embargo, otros microbios pueden hacer que enfermemos, que los metales ferrosos se oxiden y que los alimentos se estropeen, o bien generan manchas y olores que pueden afectar a los productos y las propiedades. En consecuencia, la demanda de productos antimicrobianos (AM) está creciendo rápidamente, hasta el punto de que en la actualidad se gastan anualmente más de mil millones de dólares en biocidas para artículos tan diversos como cintas transportadoras para transformación de alimentos, jabón líquido, productos de salud y belleza, productos sanitarios para curado de heridas, catéteres y alfombras de caucho.
En virtud de la función que desarrollan y del entorno que los acoge, algunos productos y aplicaciones están más expuestos que otros a los desperfectos y deterioros achacables a los microbios. Los equipos de transformación y manipulación de alimentos y bebidas —desde las tablas de cortar de un restaurante a los electrodomésticos de la cocina, pasando por los rodillos y las cintas transportadoras de una fábrica— son los principales candidatos, al igual que muchos equipos de envasado, aparatos médicos y sistemas de producción de medicamentos. Los productos que se utilizan en entornos húmedos o mojados corren también un alto riesgo. Entre ellos cabe citar las alfombras antifatiga o antideslizantes de entornos médicos y sanitarios y restaurantes, las masillas y tiras aislantes para ventanas y baños y las juntas y sellos de los sistemas de filtrado. Asimismo, las piezas de equipos situadas en lugares de difícil acceso a efectos de mantenimiento acarrean similares problemas; la proliferación de microbios obliga a desmontar la maquinaria con frecuencia para limpiar o sustituir esas piezas.
Debido a su composición química, algunos materiales están más expuestos a la proliferación de bacterias, levaduras y hongos. En determinadas condiciones, los compuestos de caucho son especialmente vulnerables a ese ataque como consecuencia de sus componentes químicos, porque estos proporcionan una fuente ideal de nutrientes que fomentan el crecimiento y la reproducción de microbios. Además, las piezas de caucho se utilizan a menudo en entornos cálidos y húmedos, ricos en microorganismos, en unas condiciones ideales para la proliferación de estas formas de vida. Esto puede conducir a su vez a costosas operaciones de limpieza que exigen el desmontaje y la paralización de los equipos durante tiempos significativos y el deterioro prematuro de la piezas de caucho moldeado.
En la batalla por el control de los microorganismos, la mejor solución ha consistido tradicionalmente en crear múltiples barreras que obstaculicen el crecimiento y la reproducción de estas formas de vida. En consecuencia, en las aplicaciones más propensas y sensibles a la expansión microbiana, no solo se utilizan periódicamente desinfectantes químicos para mantener limpias las superficies, sino que, además, como medida de precaución suplementaria, los fabricantes incorporan muchas veces agentes antimicrobianos en el material matriz del producto para inhibir todavía más la proliferación de microbios en el interior y en la superficie de la pieza.
Algunos productos químicos desarrollados originalmente como conservantes de líquidos como pintura de látex, desodorantes, champús, jabones líquidos y otros desinfectantes de superficies, etc., han sido adaptados posteriormente para su uso en materiales sólidos como el caucho. Sin embargo, el uso de biocidas orgánicos integrales se ha caracterizado por sus numerosas deficiencias, prácticamente todas ellas derivadas de la t
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